martes, 7 de octubre de 2008

Aprender a dejar que todo llegue….




En estos tiempos donde vivimos apurados por llegar a quien sabe donde no dejamos espacio a que simplemente las cosas sucedan en el momento en el que tiene que ser, preferimos en cambio tener todo “bajo nuestro control” entorpeciendo de esta manera el sagrado fluir de Dios.

Pero, como podemos hacer entonces para no enfrentarnos a culpas por presunta irresponsabilidad o por tal vez no poder con todo?

Esto se logra dejando todo en manos de ese ser de luz que con certeza no permitirá que nuestra confianza sea flaqueada, en cambio no solo nos llenará de prosperidad, si no que nos dejara su enseñanza, herramienta fundamental para continuar con pasos firmes este sendero.

Esto no quiere decir que nos crucemos de brazos y dejemos que todo ocurra por sí solo, Dios nos marca pautas en el camino que nosotros debemos seguir, pero lo que no debemos hacer es creer que podemos controlar todo o que todas las situaciones pueden ser manejadas un 100% por los hombres,

Dejar fluir a Dios en nuestras vidas es hacer nuestra parte, lo que nos corresponde a cabalidad, pero dejarle a él la última palabra, confiando en que el resultado será el que nos corresponde, tomando de este lo que nuestro ser espiritual tiene para regalarnos en ese momento, aunque no sea lo que esperamos.

Mucha gente se enfurece cuando algo que tenía planeado no sale como pensaba o creía que debía salir , en ese momento se sienten desdichados y llenos de frustración pero pocas veces piensan y analizan que hubiese podido pasar si todo hubiese ocurrido a su gusto, las circunstancias de la vida giran de manera constante, nadie sabe a dónde pueden desembocar nuestras historias, solo Dios en su infinita sabiduría marca el camino que nos corresponde, con sus pruebas y sus recompensas con sus vientos huracanados y con sus remansos de tranquilidad.

Entonces, concluyamos Orando:

Señor, que no se haga ni MI voluntad, ni la de ningún otro HOMBRE, que se haga tu voluntad y nada más que tu voluntad,

Pero eso sí, ayúdame a entenderla, asimilarla y aprovechar tus enseñanzas llenas de Amor.

Amén.

Permitele a Dios parar la rueda de tu vida cuando él lo crea conveniente.